October 18th, 2009
Peter White era un muchacho de menos de treinta años que conocimos en el año 2000. En ese momento, nuestro trabajo era bastante diferente de lo que es ahora. Ocurre que utilizando los lingams que Swami nos dio, hemos tenido la oportunidad de ayudar a mucha gente que se nos ha acercado con problemas de salud bastante grandes, especialmente cáncer terminal.
De alguna manera, ciertamente no a través de nosotros, la familia de Peter se entero de lo que hacíamos y viajo desde Melbourne a vernos. Todavía hoy no sé cómo fue que nos encontraron ya que como digo, nadie sabe sobre este aspecto de nuestra labor de servicio.
Cuando llegaron a verme al centro Sai de Casterton, la madre y el padre de Peter estaban desesperados ya que en ese momento tenían a Peter en el auto en estado gravísimo. Les pregunte el por qué de tener a alguien en ese estado en un vehículo, en lugar de dejarlo en el hospital y la respuesta fue, “Lo han desahuciado, tiene dos días de vida, nada mas.”
Les pedí ver al muchacho y lo que vi me partió el alma. Era solo piel y huesos. Su estomago estaba tan hinchado que parecía estar embarazado. La piel lucia ajada y tenía manchas que habían sido causadas por la radiación y la quimio-terapia, sus padres me explicaron.
Entonces les pregunte por que habían venido a vernos. (Como siempre se están agregando nuevas personas a este grupo, aclarare que ni somos médicos, ni nos dedicamos a sanar, ni nada por el estilo. Solo utilizamos el agua de Lingam para ayudar a la gente que lo necesite.)
Esta gente me conto la historia de Peter. Se le había creado un cáncer en el estomago tres años antes y había estado tratándose en el Instituto Peter McCallum de Melbourne todo ese tiempo. Este instituto se dedica a tratar a enfermos de cáncer desde hace muchos años.
Después de haber intentado por todos los medios conocidos, salvar la vida de Peter, los médicos habían llegado a la conclusión de que ya no había nada para hacer, el moriría en un par de días.
Mi primera reacción es siempre tratar de convencer a la gente de que deberían perseverar con la ciencia. Yo no creo en la ciencia, pero eso es problema mío, nadie tiene por qué seguirme. Si luego de argumentar mi caso, no logro persuadirlos, recién entonces les hablare de Dios y Sus Milagros. Pero primero tendrán que convencerme de que entienden que es lo que se requiere de ellos.
Como digo, yo ni siquiera fui a la escuela por mucho tiempo, no soy analfabeto, pero tampoco pretendo ser lo que no soy. Además estoy convencido de que el único sanador es Dios. Pero bueno, como yo creo que Sri Sathya Sai Baba es Dios encarnado, lo que El me ha dado lo utilizo como herramientas para ayudar. Esa es la orden que Swami me dio.
Entonces, Peter se quedo a vivir en Casterton. Su familia tenía dinero y decidieron alquilar una casa para él y su esposa en un lugar muy pintoresco del pueblo. La aclaración de que nosotros no aceptaríamos ni siquiera una donación por hacer nuestro trabajo, fue la única situación controversial que tuvimos en ese momento. Es importante que se entienda que nosotros no tratamos enfermos ni sanamos a nadie, lo que hacemos es utilizar las enseñanzas de Swami para ayudar a quien lo necesite.
En mis meditaciones, Baba me habla sobre muchos temas diferentes y yo escribo sobre lo que El me dice. El cáncer, de acuerdo a lo que Swami me ha dicho, no es una enfermedad. Es un síntoma de que algo no está bien en nuestro cuerpo y esta es la forma en la que el cuerpo nos lo hace saber.
Nadie necesita estar enfermo, especialmente cuando el Av@tar del universo esta en encarnación. Yo veo al cáncer, al SIDA, a la esclerosis múltiple, como oportunidades que se nos dan para liberarnos de karmas muy pesados utilizando las enseñanzas de Dios. Como esto no es novedad, yo no me siento mal al decirlo, el cáncer es una mentira que la ciencia mantiene viva para perpetuar y justificar su propia existencia. Los médicos, esos individuos que todos conocemos, son en su mayoría gente buena que tiene la vocación de servir a la humanidad, que esto quede claro. Pero, el sistema al que ellos pertenecen y al cual responden tan fielmente, ha caducado y en su afán de sobrevivir, ha inventado todo tipo de mentiras que mantienen a la gente aterrorizada y ese es el problema que yo veo en la ciencia. Una vez más, este no quiere ser un ataque a ningún médico en particular, aunque sé que será tomado de esa forma, esta es una descripción de la realidad tal cual la vemos nosotros.
Que el cáncer es totalmente curable, es algo que muchos individuos no están interesados en divulgar, ya que este es uno de los negocios más productivos del mundo. Swami nos ha dado una explicación sobre esto, la cual se utilizo en el libro Tiempos Divinos y causo un gran revuelo entre algunos personas, solo porque es inconveniente para el sistema de salud.
Una vez más, lo que escribo es solamente una opinión personal basada en nuestras experiencias y los mensajes que recibimos de Swami. Por supuesto que se me ha tildado de mentiroso, entre otras cosas, y es mi deber aclarar que quienquiera que decida leer estos mensajes, deberá hacer un gran y exhaustivo examen de conciencia antes de decidir seguir alguna de las técnicas que proponemos.
Volviendo a Peter, el trabajo que se nos asigno con él fue muy desagradable y no pienso describirlo en este escrito por cuestiones de buen gusto, pero estaré dispuesto a comunicarme con quien desee detalles de cómo desprenderse de una gran cantidad de toxinas en muy poco tiempo.
Tres meses vivió Peter en Casterton. Su estomago volvió a su estado normal, su piel se torno rozagante y su estado de ánimo mejoro, como así también el de su familia.
Pero un día, la esposa de este hombre joven decidió que ya no estaba dispuesta a cuidar de un enfermo terminal y que deseaba algo mejor para sí misma. Como consecuencia, se hizo un aborto para asegurarse de que cortaría todos los vínculos con su marido antes de que fuese demasiado tarde, y luego lo abandono.
Peter duro dos días en su casa, y luego pidió ser llevado al hospital donde se le administraron las mismas drogas “medicinales” que lo llevaron a estar al borde de la muerte. A los tres días murió.
Los que decidan juzgar a la esposa de este hombre, pueden hacerlo. Nosotros hemos decidido no tomar ese camino y preferimos agradecerle a Dios la oportunidad que nos dio de servir a un hermano y además, rogar que su esposa pudiese vivir la vida feliz que deseaba.
La conclusión que sacamos de todo esto es muy dolorosa, pero pensamos que vale la pena expresar nuestra opinión. El cáncer no mata a nadie si se lo trata como se debe, lo que mata a millones es la quimioterapia y la radiación que se le aplica al paciente para “tratar” el cáncer.
He dicho y que Dios se apiade de mi alma.
Aum Namoh Narayanaya.