Sobre los deseos.

October 18th, 2009

“¿Que te parecería si Yo te concediese un deseo, cualquier cosa que quieras?”
Bueno Padre, me encantaría, por supuesto. Pero en el pasado me has dicho lo mismo y solo una parte del deseo se ha cumplido.
“Vamos a ir por partes. Yo te concedí diez deseos, no uno. Segundo, la primera parte se cumplió, ¿no es cierto?”
Si, Padre mío, pero solo la parte que dolía, lo demás está en lista de espera.
“Cierto, pero es importante que entiendas que lo que tú mismo pusiste al principio de tu lista era muy grande. Y además, todo lo que sigue en la lista no podía ser concedido sin completar el primer paso.”
Yo te pedí que te hicieses cargo de mi ego. Esa parte es muy dolorosa. Me gustaría recibir al menos, un poco del resto que he pedido.
“Concedido. Pero debes re-hacer tu lista, dejando a tu ego fuera de ella esta vez, ya no debes preocuparte por él, lo tienes bajo control.”
Esto es muy difícil Padre. Estoy tentado de pedir algo para mi familia pero sé que hay niños en el Chaco, en Manila, en Buenos Aires incluso, que se mueren de hambre y sufren enfermedades absurdas que ya no deberían existir. Dime Padre mío, ¿estaría bien que te pidiese algo para mí, cuando esta es la realidad de tanta gente?
“Eres muy noble hijo, te has ganado dos deseos, uno para ti y otro para esa gente, ¿Qué quieres?”
Quiero poder disfrutar lo que me concedas, y sé que no podre hacerlo si el mundo sigue tan lleno de miseria y dolor. ¿Cómo podría?
“Muy bien, te concedo tres deseos entonces, solo tienes que nombrarlos y obtendrás lo anhelado.”
Pero no Padre, no es suficiente. Mi deseo es que ningún niño o anciano se acueste con hambre. Quiero que los hombres dejen de experimentar dolor, miedo o sufrimiento. Quiero que te ocupes de ellos primero.
“Pero tú no eres responsable por el dolor de esa gente. Ni siquiera vives en esos lugares. Ocúpate de tu familia y deja que Yo me ocupe de los demás.”
¿Cómo podría Padre? Me estás haciendo llorar. Esa no es otra gente, esa es mi gente. Esa es Tu gente. Si ellos sufren, yo siento el dolor.
“Exacto. Veo que has comprendido. Nadie puede permanecer indiferente ante el dolor ajeno porque lo ajeno no existe. No hay dos hombres en la creación. Ni dos perros. Solo hay un ser único e indivisible. Si este ser se enferma, todo el universo sufre el dolor.
Me complace que sientas de esta manera, sigue trabajando. Cuando todos los hombres sientan lo que tú sientes, el mundo entero será feliz. No antes.”
¿Qué puedo hacer para ayudar a que esta situación cambie para siempre?
“Continua trabajando. Sigue soñando con ese mundo que deseas. Una vez que estés convencido, no te apartes del rumbo que hayas elegido, no importa cuán difícil pueda ser. Yo estaré contigo en todo momento. Debes sentir esa presencia constante. Ama a todos como me amas a Mí. Eso es suficiente.”
Entonces, ¿todavía quieres que te pida un deseo?
“Si, te concedo diez.”
Muy bien, mi deseo es que les des a mis hermanos la capacidad de amar de esta forma, sin restricciones. Si yo estoy en lo cierto, todo lo demás se me concederá sin esfuerzo.
“Concedido. Que así sea.”
Segunda meditación de la mañana del 12 de Octubre. Un hermano me mando un informe sobre el Chaco Argentino que me partió el corazón. Este es el resultado.
Aum Namoh Narayanaya.

This entry was posted on Sunday, October 18th, 2009 at 3:43 am and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.