Una realidad diferente.
April 23rd, 2009
Cada día que pasa nos encontramos con nuevos desafíos y propuestas más que interesantes provenientes de los Devas. Durante los últimos meses nuestras actividades han sido variadas ya que así es la vida en el campo, pero uno de los planes más intrincados ha sido encontrar el equilibrio entre lo que nosotros consideramos correcto y lo que los Devas piensan al respecto. Las ovejas y vacas que viven en esta parte del mundo sufren, como es lógico, del ataque de diferentes clases de parásitos. La forma tradicional de tratar estos embates es darle al animal una dosis de un catártico muy potente que elimina la presencia de los parásitos hasta por seis semanas. Este compendio de diferentes químicos es altamente efectivo ya que los mata en cuestión de horas. Pero como hemos dicho, el efecto dura hasta seis semanas bajo condiciones ideales.
Hasta aquí hemos descripto el “problema y su solución”, de acuerdo a lo que el hombre piensa.
Ahora, ya que a nosotros se nos ha dado la oportunidad de cambiar estas viejas estructuras, hemos consultado con los espíritus de la naturaleza para entender un poco mejor que se esperaba de nosotros. Nuestro desafío fue en este caso, preparar una mezcla que nos diera el mejor resultado posible sin utilizar ningún tipo de químicos. Estas formulas comerciales se aplican en dosis que van desde diez a doce mililitros para las ovejas adultas, y no se pueden utilizar en corderitos, ya que los mataría, y si las ovejas recibieran una dosis mayor, el resultado podría ser el mismo.
Nuestra intención fue desde el principio, utilizar hierbas cultivadas por nosotros de forma totalmente orgánica, es decir sin químicos. Pero obviamente, estas hierbas no matarían a los parásitos y entonces no tendría sentido siquiera considerar el uso de nuestra formula.
Este proyecto en el que trabajamos tiene, como se ha dicho en varias ocasiones, la intención de mejorar la vida para todos los seres, humanos o no. Las ovejas y las vacas que tienen parásitos sufren ya que esto les causa diarrea y otro tipo de malestares. Aunque nuestra intención de ayudar es pura y sincera, la creación de formulas químicas que perpetúen el uso de petroquímicos es lo opuesto a lo que deseamos lograr. O sea que ante este desafío, nos encontramos totalmente incapaces de hallar una solución.
La única forma de enfrentarnos a este dilema y poder comprender lo que se espera de nosotros fue volver a los Devas y pedir su cooperación. Una vez que uno pide ayuda a estos seres de luz, si las intenciones son altruistas, esta llega inmediatamente, pero no siempre en la forma en que uno espera. El mensaje que recibimos fue, “Les daremos la formula exacta, la cual no se puede cambiar, lo que sí se puede modificar es la intención.”
En este punto, quizá sea necesario aclarar qué clase de relación existe entre Julian y Daniel. Julian es el granjero experimentado, ha trabajado la tierra a nivel industrial por muchos años y siempre ha utilizado las formas tradicionales de hacerlo. Hasta el arribo de Daniel a este lugar con sus prácticas orgánicas, los petroquímicos fueron la única forma de hacer producir esta tierra infértil que tenemos en el sur de Australia. El superfosfato ha sido por generaciones, la forma “lógica” de alimentar al suelo para que diera sus frutos. Daniel ve la vida desde otro punto de vista y ha practicado la jardinería angelical por muchos años, pero en una escala domestica. Desde el principio, nuestro acuerdo ha sido ayudar a la Madre Tierra a recuperar su forma original. Julian trae los desafíos, y Daniel con la cooperación de los Devas, los resuelve. En este caso en particular, Julian quería una formula orgánica que costara relativamente poco dinero crear y que además fuera más efectiva que la de las compañías multinacionales. La prueba era muy grande, pero como se ha dicho, no tenemos mucho tiempo, si queremos cambiar al mundo tendremos que hacerlo rápidamente.
Siguiendo las instrucciones de los Devas al pie de la letra, preparamos la formula y se la dimos a beber a los animales. La práctica común es hacer un recuento de la cantidad de parásitos en la bosta del animal, antes, durante y después de la aplicación. Por supuesto todo esto se hace con la participación de un veterinario. La otra forma de saber si la receta está funcionando es a través de la observación directa, es decir si el animal luce enfermo y ha perdido peso, esto significa que la formula no ha funcionado o que se debe incrementar la dosis. Toda esta información se les da a ustedes con el ánimo de que entiendan cual es el proceso a seguir, sabemos que es tediosa, pero lo hacemos con amor. Si estamos haciendo nuestro trabajo como corresponde, esto les dará la posibilidad de entender que todas las cosas son posibles, aun para los que no tenemos una educación formal.
Volviendo a nuestros amigos los parásitos, una vez que se hizo la primera aplicación de la formula, y paso suficiente tiempo como para que funcionara, se mantuvo a este grupo de ovejas jóvenes y corderitos en un corral separado para que el trabajo de observación fuese más fácil. El primer recuento que hizo el veterinario fue muy alto, dio 150 unidades. Luego de cinco días desde la primera aplicación se volvió a hacer un recuento y dio 130 unidades. Aunque había bajado la cantidad de parásitos, lo que se espera es que por unos días la cuenta sea cero. Pero los animales lucían en perfecto estado y habían engordado. Es importante aclarar que habíamos elegido a un grupo de animales que estaba en mal estado físico. Se volvió a hacer un recuento a los catorce días, el cual mostro una mejoría, pero no lo que Julian esperaba, era de 120 unidades. Los animales fueron controlados por el veterinario, y su opinión fue que aunque tenían más parásitos de los que se supone debían tener, el estado de salud era óptimo y no requerían ningún tipo de tratamiento. En este momento nosotros no estamos en condiciones de dar a conocer nuestros métodos alternativos, ya que esto determinaría que el veterinario debería informar a las autoridades gubernamentales sobre lo que estamos haciendo, lo cual al ser diferente, confundiría a los expertos.
Para poder darle al lector una idea más acabada de nuestras actividades, haremos un resumen. Un grupo de ciento veinte ovejas en condiciones menos que ideales recibieron una dosis del preparado que los Devas nos indicaron ayudaría a mejorar su estado físico. Aunque la idea tradicional es que hay que eliminar los parásitos del animal, nosotros hemos tenido la oportunidad de demostrar que las ovejas, es decir una especie, y los parásitos que crecen en el pasto, otra especie, pueden convivir sin que eso cause ningún tipo de problemas.
Nuestra lógica humana no nos permite entender todavía cómo funciona la naturaleza. Si Dios creó a la oveja y al parasito, tiene que haber habido una razón de suma importancia. Dios no comete errores. Una vez más, la idea de eliminar una especie para el beneficio de otra no es del agrado de los Devas. Nos da mucho trabajo cambiar nuestra forma de pensar, existe una lucha constante entre Julian, el representante de lo tradicional, y Daniel, el que trae las ideas aparentemente nuevas. Creemos que formamos un buen equipo de trabajo, colaboramos el uno con el otro, pero cada uno hace “su” parte. Mi trabajo no es hacer cosas que agraden a Julian, sino a los Devas, cuyo único interés es el de ayudar a nuestra Madre Tierra a recuperar su salud. El trabajo de Julian por otro lado, es el de mantenerme siempre alerta. No puedo dormirme en mis laureles, hemos logrado grandes cosas, sin duda, pero eso fue ayer, mañana será otro día. Sai Ram.






